jueves, 18 de septiembre de 2008

Identidad/Chilenidad.

¿Qué es ser chileno/a? ¿Cuál es la especificidad de la chilenidad? ¿Qué es lo que nos caracteriza como pertenecientes a Chile?

Con estas preguntas se nos viene de inmediato a la cabeza lo que ha sido el símbolo de nuestro país por los casi dos siglos que van desde nuestra independencia: la bandera. Sí, esa de los colores blanco, azul y rojo. Esa que se presenta con la estrella blanca en el cuadrado azul superior izquierdo, esa que indica que su portador es un compatriota. Comparte con el resto de chilenos esto que llamamos nuestra identidad chilena.


Pensemos, entonces, qué es esto que llamamos chilenidad. La chilenidad puede ser descrita con un buen plato de porotos con riendas o con el sacrificio del campesino o el obrero de la construcción que deben llevar la comida a los hijos que esperan con ansia la llegada de su “viejo” a la casa.

Pero, ¿qué viene a representar la bandera? Sin lugar a dudas se dirá que la nacionalidad, el ser chilenos. La chilenidad el algo tan abstracto de definir como cualquier concepto utilizado por los doctos de las altas escuelas o universidades. Pero todo concepto, por tan abstracto que nos parezca debe tener los pies bien puestos sobre la tierra, sino perdería su sentido de existencia.
Una imagen que se nos dibuja cuando pensamos en lo característico y rasgo típico de la chilenidad:

...entre Pomaire y Santa Cruz, en el dormitorio de una casa se encuentra una mesita de madera con cuatro patas con una de ellas algo floja por el trajín. Sobre esta mesita hay una mantita tejida a mano que encima carga una tele de mediano tamaño, negra y a color, pero sin control remoto. Y, como adorno, arriba de la tele se posa un Mickey de greda pomairino.

Esta imagen nos evoca a lo que queremos decir con chilenidad: lo característica chileno es esta hibridación entre lo femenino, lo artesanal, lo introducido del extranjero, lo ingenioso, todos estos rasgos que nos hacen parte de una misma cultura y nación. Algo que compartimos tanto con el ariqueño como con el puntarenense, así también con el pescador y con la temporera. Desde el árido desierto del norte hasta el tupido bosque del sur. Esta mezcla, mixtura de colores, sabores y olores, es la que nos indica que estamos en nuestra tierra, en nuestro Chile.